La pérdida acelerada de biodiversidad exige herramientas de seguimiento cada vez más precisas. Las tecnologías automatizadas, como las grabadoras acústicas, las cámaras trampa y los drones, combinadas con el aprendizaje automático, abren nuevas oportunidades para monitorizar especies raras o difíciles de detectar.
Desarrollamos metodologías innovadoras para medir el impacto de los factores ambientales y aplicarlas a preguntas ecológicas que contribuyan a la conservación.